
Delimita los servicios
Identifica las áreas de asesoramiento, representación y gestión que ofreces, así como las que has añadido con el tiempo. La póliza debe revisarse sobre esa actividad concreta. Explica quién realiza cada servicio y si existen colaboraciones externas o encargos asumidos por una sociedad.
Estudia el tipo de perjuicio
No todas las reclamaciones implican un daño físico a una persona o un objeto. Revisa expresamente el tratamiento de perjuicios económicos, errores y omisiones. Comprueba exclusiones y límites por actividad, en lugar de deducir cobertura a partir del nombre genérico de responsabilidad civil.
Relaciona seguro y controles internos
Un calendario de plazos, una revisión de entregables y una delimitación clara del encargo ayudan a reducir errores. Conserva versiones y comunicaciones relevantes. El seguro no organiza estos procesos ni sustituye documentar qué se ha solicitado, qué se ha entregado y en qué fecha.
Protege información y continuidad
Un incidente digital puede impedir acceder a expedientes aunque no exista un error profesional. Revisa respuesta técnica, recuperación y responsabilidades por datos de forma coordinada. Antes de trasladar documentación a un proveedor o colaborador, revisa procedimientos y permisos adecuados a la información tratada.
LLEVADO A LA PRÁCTICA
Ejemplo ilustrativo: el despacho amplía una asesoría contable con nuevos servicios. La revisión debe comprobar tanto la descripción del riesgo como las responsabilidades de quienes ejecutan esos encargos, sin confiar en la etiqueta general de asesoría.
Tu lista de revisión
Marca lo que ya has revisado. Las marcas solo duran mientras mantengas abierta esta página.
Contenido informativo general. Los ejemplos son ilustrativos; la cobertura y la aceptación dependen de la póliza y de las circunstancias. Revisa tu caso antes de decidir.
