
Mide la variación del inventario
Compara los niveles ordinarios con los máximos previstos durante campañas, compras grandes o retrasos de entrega. Distingue mercancía propia, bienes de terceros y productos que requieren condiciones de conservación especiales. Esa información permite preguntar por una solución acorde a tu ciclo de negocio.
Comprueba cómo se valora cada partida
La póliza puede fijar criterios diferentes según tipo de bien o fase de producción. No trasladar sin más el precio de venta a todo el inventario evita estimaciones confusas. Revisa materias primas, productos en curso y terminados, así como embalajes o elementos auxiliares de valor relevante.
Revisa ubicaciones y seguridad
Un almacén temporal o una nueva zona de depósito deben formar parte de la conversación. Comprueba si existen condiciones sobre alarmas, cierres, alturas de almacenamiento o mercancías sensibles. La exposición puede cambiar aunque el importe total sea el mismo si la distribución del stock se modifica.
Mantén trazabilidad
Conserva inventarios y documentación de compras, ventas y movimientos. Actualizarla no garantiza indemnización, pero ayuda a explicar qué existía y dónde. Si la póliza utiliza mecanismos de ajuste o declaraciones periódicas, entiende el procedimiento y asigna una persona responsable de completarlo.
LLEVADO A LA PRÁCTICA
Ejemplo ilustrativo: un comercio duplica su inventario antes de Navidad y utiliza un local auxiliar. Revisar solo el capital de su establecimiento habitual puede dejar sin estudiar la nueva ubicación y sus condiciones de seguridad.
Tu lista de revisión
Marca lo que ya has revisado. Las marcas solo duran mientras mantengas abierta esta página.
Contenido informativo general. Los ejemplos son ilustrativos; la cobertura y la aceptación dependen de la póliza y de las circunstancias. Revisa tu caso antes de decidir.
