
Declara el uso real del vehículo
Indica reparto, desplazamientos profesionales, conductores y otras características que solicite la aseguradora. No des por hecho que una descripción de uso particular cubre una actividad de trabajo. Si cambias la operativa, revisa las condiciones antes de mantener una póliza basada en datos anteriores.
Haz un inventario de lo transportado
Separa herramientas propias, materiales, mercancía vendida y bienes de clientes. Su valor, titularidad y relación con el servicio pueden cambiar el seguro adecuado. Revisa límites por vehículo o expedición y condiciones de carga, descarga y permanencia en el interior cuando se estaciona.
Planifica la inmovilización
Si el vehículo es imprescindible, considera qué ocurriría durante varios días de reparación. Comprueba asistencia, remolque y sustitución, incluyendo categoría del vehículo y duración. Una solución de movilidad básica puede no permitir transportar las herramientas o mercancías necesarias para continuar trabajando.
Coordina sin suponer duplicidades
Conserva juntas las pólizas relacionadas, pero identifica la función de cada una. Un daño al vehículo, un robo de herramientas y una reclamación por mercancías no tienen por qué tramitarse igual. Pregunta qué documentación necesitarías para acreditar propiedad, valor y circunstancias del transporte.
LLEVADO A LA PRÁCTICA
Ejemplo ilustrativo: una furgoneta queda inmovilizada tras un siniestro. Un turismo de sustitución puede resolver un desplazamiento personal, pero no necesariamente permitir continuar una ruta de reparto.
Tu lista de revisión
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Contenido informativo general. Los ejemplos son ilustrativos; la cobertura y la aceptación dependen de la póliza y de las circunstancias. Revisa tu caso antes de decidir.

