
Dibuja un mes sin actividad
Separa gastos personales, costes fijos del negocio y gastos que solo existen cuando trabajas. Alquileres, cuotas, servicios esenciales o determinados pagos pueden continuar. No confundas facturación con dinero disponible: parte de las ventas sirve para pagar costes que quizá cambien durante la interrupción.
Comprueba los ingresos que mantendrías
Consulta tu información y las prestaciones que podrían corresponder a tu situación, sin suponer que equivalen a tus ingresos habituales. Considera también trabajos que podrían continuar, reservas y apoyo de otras personas del negocio. El objetivo es estimar un déficit, no sumar indemnizaciones sin relación con la necesidad.
Entiende cómo paga la póliza
Una cobertura de baja puede utilizar días efectivos, baremos u otras condiciones. Revisa causas, franquicia temporal, máximos de prestación y exclusiones. Una prestación diaria llamativa no explica por sí sola cuándo comienza ni durante cuánto tiempo se paga. Pide un ejemplo de aplicación al supuesto que más te preocupa.
Prepara continuidad y documentación
Además del seguro, identifica quién podría atender clientes, acceder a información necesaria o resolver compromisos urgentes de manera autorizada. Guarda las instrucciones esenciales del negocio. Cuando ocurra una baja, sigue los canales de comunicación y documentación que correspondan; no presupongas aceptación por haber enviado una primera consulta.
LLEVADO A LA PRÁCTICA
Ejemplo ilustrativo: un profesional necesita cubrir 900 € mensuales de diferencia durante una baja. Dividir esa cantidad por 30 orienta una necesidad diaria, pero no resuelve franquicias, baremos ni aceptación del riesgo.
Tu lista de revisión
Marca lo que ya has revisado. Las marcas solo duran mientras mantengas abierta esta página.
Contenido informativo general. Los ejemplos son ilustrativos; la cobertura y la aceptación dependen de la póliza y de las circunstancias. Revisa tu caso antes de decidir.

