
Empieza por lo que ha cambiado
Haz una lista breve de cambios desde la última renovación: mudanza, reforma, hijos, préstamo, vehículo, teletrabajo o alquiler de una vivienda. Cada cambio puede afectar al riesgo que necesita cobertura. Comparar una póliza antigua con otra nueva sin actualizar esos datos produce una comparación poco útil.
Construye una ficha por póliza
Anota aseguradora, vencimiento, prima anual total, bienes o personas aseguradas, capitales y franquicias. Añade los teléfonos de asistencia y dónde guardas las condiciones. Conserva también los suplementos: a veces contienen cambios que no aparecen en el documento inicial. Una carpeta ordenada facilita tanto renovar como comunicar un siniestro.
Compara una misma necesidad
Pide que te expliquen qué ganarías y qué perderías con cada alternativa. Revisa sublímites y exclusiones antes de valorar el ahorro anual. Si cambias de compañía, coordina el inicio y el final de los contratos para evitar periodos sin cobertura. En salud o vida, comprueba especialmente aceptación, declaraciones y carencias.
Planifica con margen
Si decides oponerte a la prórroga, la regla general del artículo 22 exige al tomador notificación escrita con al menos un mes de antelación. Guarda prueba de la comunicación y revisa las condiciones aplicables. No confundas dejar de pagar un recibo con tramitar correctamente una oposición a la renovación.
LLEVADO A LA PRÁCTICA
Ejemplo ilustrativo: una familia reforma la cocina y comienza a alquilar una habitación. Renovar sin revisar capitales y uso declarado puede dejar una póliza que describe una vivienda distinta de la actual.
Tu lista de revisión
Marca lo que ya has revisado. Las marcas solo duran mientras mantengas abierta esta página.
Referencia para ampliar: Ley de Contrato de Seguro · BOE. Consultada el 22/09/2026.
Contenido informativo general. Los ejemplos son ilustrativos; la cobertura y la aceptación dependen de la póliza y de las circunstancias. Revisa tu caso antes de decidir.
